102 kg y agotado
Sin deporte, sin motivación y sin energía para el día a día. No me gustaba lo que veía en el espejo, y eso me hundía la autoestima.
Me escribes a mí directamente. Si encaja, buscamos un hueco para hablar.
Pasé por los mismos errores que probablemente has cometido tú. Por eso sé lo que no funciona.
Sin deporte, sin motivación y sin energía para el día a día. No me gustaba lo que veía en el espejo, y eso me hundía la autoestima.
Quité todo lo que me gustaba y me machaqué a cardio. Bajé de peso, sí, pero me quedé muy delgado y sin un físico que me gustara.
Cinco comidas al día, todo pesado y seis días de gimnasio. Hubo resultados físicos, pero mentalmente estaba igual o peor. Imposible de sostener.
Un físico funcional que me permite rendir en cualquier área. Me gusta lo que veo, tengo energía y autoestima. Y es sostenible.
Si te reconoces en alguna de estas fases, no te falta fuerza de voluntad. Te falta un método que puedas sostener.
Dos de los hombres con los que trabajo. Nombres y cifras reales, con su permiso.
Partía de cero en entrenamiento y alimentación. Hoy entrena dos deportes distintos y disfruta del proceso y de cómo se ve.
Venía del mismo punto que yo: sin energía y con la autoestima por los suelos. Perder ese peso le ha cambiado la forma de verse.
Trabajé en construcción y climatización. Ahí aprendí lo que es el esfuerzo de verdad, mucho antes de leerlo en ningún libro.
Compaginé el trabajo con la formación en dietética. No dejé nada a medias, aunque costara sacar las horas de donde fuera.
Llegó un momento en que decidí apostar por lo que de verdad quería hacer, y dejé la estabilidad para dedicarme a esto.
Hoy trabajo online con hombres que quieren perder grasa y recuperar su energía, mientras termino mi formación como Técnico Superior en Dietética.
No te vendo un menú genérico. Trabajo contigo de cerca y miro tu evolución más allá de la báscula: cintura, energía, sueño y rendimiento.
Nada de pesar comida ni contar calorías. Trabajamos qué comes, cómo lo combinas y en qué momento del día.
Entrenar no solo para verte mejor, sino para que tu cuerpo funcione mejor por dentro. Adaptado al tiempo que de verdad tienes.
Pequeños cambios en tu rutina y en cómo te expones a la luz que marcan una diferencia real en tu energía.
Las pequeñas cosas del día a día que, sin darte cuenta, están frenando tu energía, tu estado de ánimo y tu forma física.
No te voy a regalar nada. Yo pongo un método que funciona y te acompaño en cada paso. La acción la pones tú.
No. Trabajamos qué comes, cómo lo combinas y en qué momento del día. Ni básculas de cocina ni apps de calorías.
Precisamente para eso está pensado. No te doy un plan cerrado para que te apañes: me adapto yo a ti. Conozco tu horario, tu trabajo, tus viajes y tus comidas fuera, y lo vamos ajustando juntos cada vez que tu agenda cambie.
Porque no es una dieta. Las dietas fallan porque no se pueden sostener, y yo lo viví en primera persona: pasé por el cardio sin comer y por contar calorías seis días a la semana. Aquí trabajamos hábitos que puedes mantener, y no lo haces solo.
Yo, personalmente. No uso nada automático: soy yo quien contesta cada mensaje, revisa tu evolución y ajusta tu plan.
No. Prohibirlo todo fue justo mi primer error. Al contrario: adaptamos el plan a tus comidas fuera, tus planes y tus fines de semana, y creamos la forma de que entren dentro del plan. La idea es que puedas disfrutar en cualquier situación.
Depende de tu punto de partida y, sobre todo, de lo que pongas tú. No te voy a vender plazos mágicos. Lo que sí te digo: medimos tu evolución desde el primer día, más allá de la báscula.
Online. El seguimiento es por WhatsApp y videollamada, así que da igual dónde vivas o cuál sea tu horario.
Depende de tu punto de partida y del acompañamiento que necesites. Prefiero conocer tu caso antes de hablar de números, así que te lo explico en la llamada.
No. Me cuentas tu caso por WhatsApp y, si veo que puedo ayudarte, buscamos un hueco para una llamada. Si no encaja, te lo digo yo mismo.
Me cuentas un poco tu caso por WhatsApp y, si encaja, buscamos un hueco para hablar con calma y ver cómo puedo ayudarte.
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